Alfarería y cerámica

Ramas y Técnicas

Alfarería y cerámica

La alfarería es uno si no el oficio más antiguo del planeta. Es la manera en la que el ser humano, imitando a la naturaleza y utilizando el material más común y abundante en la tierra: el barro, ha sido generando la base de objetos utilitarios. Se tienen muestras de alfarería desde épocas prehistóricas y, a través del desarrollo de la humanidad, las manifestaciones de alfarería son y han sido numerosas.

Dentro del campo y por cuestiones técnicas, existen diferencias en las definiciones de alfarería y cerámica. La alfarería se trabaja a base de tierras arcillosas que derivan en objetos porosos y de uso doméstico. La cerámica, que proviene de la palabra griega Keramos, trabaja las tierras arcillosas cocidas. También se diferencian en que se fundamentan en el uso de cocciones a diferentes temperaturas, el uso de materiales añadidos como esmaltes y engobes, así como el uso de un torno, moldes o la elaboración de las piezas con las propias manos del artesano.

El Bajío es una región de México rica en tesoros cerámicos, y especialmente el estado de Jalisco ha sido cuna de culturas productoras de alfarería y cerámica. Tonalá y Tlaquepaque son mundialmente conocidos por la calidad de sus piezas y el talento de sus artesanos, quienes utilizando barros locales, han generado una tradición inigualable.

Barro canelo

Es conocido como barro de olor o de agua, ya que al entrar en contacto con este líquido, genera un olor peculiar que da la sensación de frescura. El mestizaje con técnicas prehispánicas generó cambios en la nomenclatura, este era llamado barro amarillo y durante el siglo XIX se le cambió el nombre a barro canelo por el parecido de los colores utilizados con la canela, introducida en México por los españoles.

La localidad de El Rosario en Tonalá es conocida por su barro canelo, siendo su sello distintivo la decoración y el color de sus piezas. Sus cántaros y botellones en tonos sepias y ocres tienen la peculiaridad de estar pintados con colores de barros locales. Se les pintan motivos vegetales como la “Flor de Tonalá” y su brillo es el resultado de la grasa aplicada en su superficie.

Barro bandera

El barro bandera es una de las más antiguas tradiciones dentro de la gran variedad de formas de trabajar la arcilla. Esta producción tiene como característica el uso de los colores de la bandera mexicana: verde blanco y rojo. Cada día es más difícil encontrar este tipo de piezas, aunque existe una corriente de artesanos dispuestos a salvar esta tan característica cerámica.

Una de las creaciones más representativas de esta técnica son los juguetes miniatura, pero también se realizan otros objetos como ánforas, jarras, botijos y tibores. El brillo y luminosidad que adquiere se fundamenta en el uso de dos baños de engobe a base de tierra colorada. Tanto el barro canelo como el bandera, se caracterizan por el uso de representaciones de flora y fauna de la región.

Barro petatillo

Esta cerámica tiene como característica que en el fondo de las decoraciones o entre los huecos dejados en sus diseños, se acostumbra generar una trama de líneas muy finas logrando un efecto de “petate” milimétrico, de ahí el nombre petatillo. Este diseño une los dibujos de fauna, flora, paisajes costumbristas, escenas campiranas, etcétera, que son algunos de los principales motivos decorativos que llevan estas piezas y que pueden alcanzar tamaños descomunales, calidades que develan un talento inigualable y que gozan de mucho aprecio a nivel internacional.

Esta técnica se desarrolla desde principios del siglo XX y desde sus inicios el público encontró en ella uno de los estilos más solicitados y apreciados. Su elaboración es compleja dado el grado de perfección que requiere el moldeado y el grosor, que debe ser muy fino y pulcro para evitar accidentes durante su cocimiento.

Barro negro

Esta técnica se conoce desde tiempos prehispánicos y hoy en día es famosa principalmente en el poblado de San Bartolo Coyotepec en el estado de Oaxaca. Fue recuperada por la Sra. Rosa Real del Nieto a mitad del siglo pasado y se ha diseminado por varios estados de la República.

La técnica conlleva una serie de complicaciones en su desarrollo que la hace difícil y tardada, pero que asegura resultados espectaculares por la destreza y originalidad de las obras. El color negro es derivado de su proceso, el cual consiste en que cuando las piezas están a 600 grados centígrados, se emplea leña de cerro y después de 4 a 5 horas se retiran las piezas con gancho de acero para sofocarse en una fogata de hojarasca de eucalipto, creando una oxidación especial y única. Sin embargo, el resultado negro absoluto se debe al baño de colorado una vez que la pieza ya está seca y esta es la parte fundamental del tono negro. A diferencia de Oaxaca, el barro negro de Jalisco no se desbasta, sino solo se esgrifea para decorar las piezas.

Barro betus

Esta peculiar técnica fue ampliamente desarrollada en Jalisco, aunque proviene directamente de Santa Cruz de las Huertas, Tonalá, y fue desarrollada en la segunda mitad del siglo XIX. Su nombre deriva del uso de una resina natural que daba el acabado final a las piezas surrealistas populares mexicanas, así como algunas características zoomorfas.  Dicha resina proviene del árbol de pino Betula Alba o Betula pendula, que en América se llamó abedul y en su degeneración llegó a ser conocido como “Betus”. 

En los años cincuenta y sesenta, estas obras fueron reconocidas mundialmente por su semejanza con ciertas figuras surrealistas y, gracias al talento del Mtro. Candelario Medrano López, quien ha sido su máximo exponente, cobró fama internacional. Actualmente, por la protección al medio ambiente, se utiliza pintura acrílica y laca sintética para proteger las piezas por mayor tiempo e incrementar su producción, asemejándose al brillo que ofrecía el betus.

Barro policromado

Esta técnica que data de hace aproximadamente 200 años, ha tenido gran aceptación en toda la República, aunque existen algunos focos que han cobrado notoriedad especialmente con algunos temas y estilos. Se le llama barro policromado ya que la pieza se desarrolla en barro. En algunas ocasiones se utiliza alambre para reforzar su estructura y posteriormente se cuece a 800°; al enfriarse se aplica una capa de blanco de España y después se aplica el color en frío. 

En sus inicios, las obras se pintaban con tintes y pigmentos naturales, posteriormente con anilinas y hoy en día con acrílicos comerciales, lo que ha demeritado su permanencia a la luz, aunque la creatividad y diseño permanecen intactos.       

Barro bruñido

El nombre de bruñido se debe a la precisión y/o destreza para sacar brillo a una pieza de barro con una piedra llamada pirita. Se frota con gran maestría al mismo tiempo que se humedece el área específica a pulir, sin dañar el dibujo o las ilustraciones sobre la pieza. El objetivo de esta técnica es alisar y dejar suave al tacto y a la vista grandes piezas decorativas. 

El bruñido como tal es una técnica ancestral reconocida principalmente en el municipio de Tonalá y antecede por siglos a la cerámica bruñida. Fueron los españoles quienes intervinieron en la innovación de dicha técnica y se volvió consumo de la élite novohispana, influyendo de gran manera para la apropiación de una nueva iconografía religiosa.   

Cerámica en Alta Temperatura

Aunque existen suficientes datos para determinar su origen y procedencia, que se sitúa en Oriente (Corea y Japón), no fue hasta mediados del siglo pasado que adquirió notoriedad y fama en occidente. Su nombre lo indica claramente, tiene que ser sometida a cocciones por arriba de 1000° y en el caso de la porcelana se puede llegar hasta los 1400°. Sus piezas se intervienen con diferentes materiales como engobes, esgrafiados, incrustaciones, barnices, esmaltes y vidriados. 

En la actualidad, debido a la lucha contra la contaminación, la mayoría de los talleres de alfareros y ceramistas urbanos han migrado hacia los talleres de cerámica de alta temperatura, dadas las dificultades y normas de las grandes urbes. Jalisco no es ajeno a esta situación, y con la enorme creatividad y artistas que emergen constantemente, se han generado mancuernas entre varias disciplinas: artistas populares y diseñadores, arquitectos y artistas académicos, creando desde utensilios de uso cotidiano y joyería, hasta piezas de arte que alcanzan un insospechado reconocimiento tanto académico como económico.